Cómo ayudar a nuestros hijos a sacar lo mejor de sí mismos


Hoy quería compartir con vosotros una reflexión que llevo haciéndome algún tiempo: ¿Cuántos son los condicionantes sociales que limitan nuestra conducta? ¿Cuántos factores externos no nos dejan “brillar” y sacar lo mejor de nosotros? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hij@s a que estos condicionantes no les influyan de manera tan decisiva?

El secreto está en superarnos a nosotros mismos

Hace poco leía un artículo en el País, que os recomiendo leer, y que me llamó poderosamente la atención. En él se explicaba cómo un experimento con jóvenes estudiantes de Estados Unidos demostró que ante una pregunta concreta cuya respuesta era en principio muy “obvia” los alumnos contestaban de manera equivocada, aun sabiendo la respuesta correcta, sólo para no llevar la contraria al grupo, para no sobresalir y no destacar dentro de él.

Este experimento demostró la capacidad que tiene la presión social de anular o inhibir el talento. Los alumnos preferían hacerlo mal pero formar parte de ese grupo, antes que hacerlo bien pero quedarse al margen o arriesgarse a sentir el rechazo del resto.

Y es que, para muchos, la presión social sigue constituyendo una barrera difícil de sortear por no decir imposible. Muchas veces, de forma inconsciente, tal y como dice el artículo que os menciono, TEMEMOS “llamar la atención en exceso- e incluso triunfar- por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás… “

Y yo me pregunto ¿En qué clase de sociedad vivimos en la que se tiene miedo, no ya a equivocarse (que eso daría para otro post) sino a hacerlo bien, a destacar por encima de los demás positivamente?

Quizás detrás de esto se encuentra el miedo al rechazo… pero ¿por qué genera rechazo cuando debería ser causa de admiración?….

El artículo habla de la “envidia” como un mal que nos impide alegrarnos de las alegrías ajenas porque no hacen sino poner de manifiesto nuestras propias “carencias”… y que hace que cuando alguien destaca en algo en vez de alegrarnos, aplaudirle, elogiarle y admirarle… nos dediquemos a apartarle, criticarle y excluirle del grupo.

¿Qué podemos hacer para cambiar esto? ¿Cómo hacer que este patrón de comportamiento desaparezca? No podemos cambiar el mundo, pero sí nuestra pequeña parcela… ¿Y cómo?… Pues enseñando a nuestros hijos desde pequeños a:

  • Creer en sí mismos y a tener confianza en su criterio, en su intuición, que aprendan a escuchar su voz interior para ser realmente ellos mismos. Reforzar en ellos el pensamiento propio, aun por encima del de la colectividad, porque sólo así encontrarán su propio camino y conseguirán dejar salir su propio talento… Muchas veces la “intuición” sí es buena consejera…. Hagamos caso de lo que sentimos, de lo que somos, de lo que llevamos dentro… intentando dejar de lado los prejuicios y los “qué dirán”.
  • Desechar el pensamiento destructivo  (el rechazo, la crítica, la censura, la exclusión, etc.) porque destruyen al otro pero además también nos destruye a nosotros mismos, simplemente porque no nos hará sentirnos bien, no nos ayudará a crecer como personas, a mejorar ni a aprender cosas nuevas de otros…
  • Potenciar y “practicar” con ellos el pensamiento constructivo, el aplauso, el elogio, la admiración, etc. Poner siempre el “foco” en lo bueno de las personas. Esta actitud nos hará aprender del comportamiento ajeno y nos empujará a querer mejorar y crecer como personas y a querer cultivar aquello que admiramos del otro, a “elevarnos por encima de nuestras limitaciones” y aprender cosas todos los días.
  • No dejarse arrastrar ni influir en exceso por «los grupos» o no hasta el punto de no ser nosotros mismos porque, a fin de cuentas, un grupo en el que no podamos expresar nuestra opinión y nuestro criterio con confianza y libertad es un grupo que nos encorseta y nos limita… Será además un grupo que nos arrastre donde vaya la mayoría pero que no nos permita “brillar” con luz propia.

¿Os imagináis que todos los padres lográramos transmitir esto a nuestros hijos? Conseguiríamos, en primer lugar, que fueran más felices y conseguiríamos, al fin, vivir en una sociedad en la que cada uno pudiera dar lo mejor de sí mismo y “brillar” con luz propia, sin miedo al rechazo, a las críticas y a las envidias.

El reto es importante, y no digo que sea fácil, pero comienza en cada familia…

Os dejo para terminar con un fragmento de la película “El Club de Los Poetas Muertos” que tiene mucho que ver con este tema. Nos habla de la importancia de encontrar tu propio camino “Camina a tu aire”. Espero que lo disfrutéis 🙂

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Cocinar con los niños: receta de crepes o frixuelos


Para este fin de semana os propongo pasar un buen rato cocinando con nuestros peques.

Y como en mi tierra, Asturias, son muy típicos los frixuelos o crepes (como se conocen popularmente) ahora en carnaval, os voy a dejar una receta muy fácil de hacer para que os salgan deliciosos…  Y es que digo yo, ¿habrá algún niño al que no le gusten?

Antes de nada, es muy importante el ritual: lavarnos todos muy bien las manitas para poder así manipular los ingredientes sin miedo… que los niños se acostumbren a hacerlo siempre. Después, yo siempre les pongo su delantal (cada peque tiene el suyo) y su gorrito de cocinero… parece una tontería pero si hacemos las cosas un poco más divertidas, además de fascinarles, ¡¡les harán sentirse importantes!!

Receta de crepes o frixuelos

También es necesario preparar las cosas de tal manera que los niños puedan realmente cocinar, revolver, tocar, oler, echar, amasar, etc…Que sientan que realmente ellos participan en el proceso porque si no se aburrirán y no tendrá ningún sentido tenerlos ahí…

Así que si cocinas con niños, déjales hacer, no pasa nada si salpican o si no lo hacen todo a la perfección, por encima de todo está: PASAR UN BUEN RATO JUNTOS. Además es un buen momento para que experimenten con nuevas texturas, sabores, aromas, etc… y  para enseñarles cosas nuevas sobre los alimentos.

Siguiente paso: sacamos los ingredientes, y podemos aprovechar a explicarles o hablarles sobre cada uno de ellos, las cosas que se os vayan ocurriendo sobre los alimentos, las cantidades, etc. En este caso, vamos a necesitar (para hacer unos 8 frixuelos o crepes):

– 3 huevos

– 400 ml. de leche

– 180 gr. de harina

– 2 cucharadas de azúcar

– ralladura de limón (la receta original lleva un chorrito de anís dulce, aunque yo prefiero ponerle ralladura de limón y salen también deliciosos)

– un poquito de aceite o mantequilla

Se baten los huevos con una varilla (o mejor dicho, les dejamos que los batan ellos y después los acabamos de batir nosotros), agregamos el azúcar y volvemos a batir. Después añadimos la harina, poco a poco, para que no se formen muchos grumos y añadimos la leche y la ralladura de limón… Y les vamos explicando cada paso y dejándoles que intervengan en él… Si hay más de un niño: siempre TURNOS, para que ninguno se sienta de menos.

Si vemos que han quedado muchos grumos, siempre podemos pasarlo por la batidora en un momento para eliminarlos.

Una vez que ya tenemos la masa hecha, nos toca el turno a nosotr@s, así que podemos decirles: ¡ahora a jugar! que en un ratito estarán los creps hechos y nos sentaremos a merendar!… ¡ah! no os olvidéis de felicitarles por lo bien que lo han hecho y por lo mucho que os han ayudado ¡seguro que son los mejores pinches del mundo!.

Cogemos entonces una gotita de aceite y la repartimos por toda la sartén (podemos usar un poquito de papel de cocina para hacerlo, porque se necesita realmente muy poquita cantidad).

Cuando esté bien caliente el aceite echamos un poco de la masa que hemos preparado, la repartimos bien por toda la sartén, esperamos un par de minutos a que cuaje mientras vamos despegando los bordes con una espumadera y cuando ya esté cuajada le damos la vuelta al crep y lo dejamos otro minutito. Si os fijáis la masa no lleva mucha azúcar, la idea es sacarlo de la sartén al plato y espolvorear bastante azúcar por fuera del crep y luego enrollarlo…

Os dejo  aquí un vídeo para esta parte, porque una imagen a veces es verdad que vale más que mil palabras.

Como veis se trata de una receta muy fácil de hacer con los peques y que les encantará… Mis chiquis se estaban ya relamiendo antes de comerlos… Y además es un plan perfecto  para cualquier tarde que decidáis quedaros en casa..

Así nos quedaron a nosotros la última vez que los hicimos…  Aunque nosotros los solemos tomar sólo con azúcar por supuesto que les podéis añadir o rellenar con lo que queráis: fruta, chocolate, nata, sirope, etc…

¿Y vosotros? ¿Qué receta soléis hacer que enganche a vuestros peques?

Receta de crepes o frixuelos

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3 juegos para desarrollar la imaginación de los niños

Juegos para desarrollar la imaginación de los niños

Ahora que llega el fin de semana y tenemos más tiempo para disfrutar con nuestros hijos, os quiero proponer tres juegos que además de hacer que compartáis momentos mágicos con ell@s ,ayudarán a desarrollar su imaginación.

  • ¡VAMOS A INVENTAR UNA HISTORIA!
  1. Le diremos al niño 3 elementos muy dispares que se nos ocurran, por ejemplo: maleta, jirafa y anillo y tendremos que construir una historia con esos tres elementos. Empezaremos nosotros contando una parte y el niño deberá incorporar los otros dos elementos inventándose la continuación del cuento.
  2. No le pondremos límites a la imaginación, es decir, la historia no tiene por qué ser coherente ni tener sentido…. Puede ser lo más disparatada del mundo, porque precisamente se trata de dejar volar la imaginación…
  3. En función de la edad del niño podemos darle alguna idea para ayudarle pero debemos de procurar que sea él por sí mismo quien nos sorprenda con su historia.
  • SITUACIÓN IMAGINARIA:
  1. Le plantearemos al niñ@ una situación imaginaria que sea un poco disparatada… la que se os ocurra: imagínate que pudieras volar o imagínate que fueras invisible o que tuvieras 6 brazos, etc.
  2. Le pediremos que cierre los ojos y lo visualice durante un minuto…
  3. Ahora le haremos una serie de preguntas: qué cosas se te ocurriría hacer, cómo te sentirías, qué repercusión tendría esa situación en los demás, qué ventajas tendrías y qué inconvenientes, etc, etc…
  4. Podéis incorporar todas las preguntas que se os ocurran, el objetivo es conversar con nuestro hij@ durante un buen rato pasándonoslo bien a la vez que contribuimos a desarrollar su imaginación…
  • ¿JUGAMOS A DISFRAZARNOS?
  1. Tened siempre en casa un “cajón de sastre” con cosas para que se disfracen: pañuelos, gafas que ya no usáis, corbatas viejas, bañadores antiguos, lazos, collares de fantasía, batas y todo lo que se os ocurra… no os imagináis el juego que os va a dar…
  2. No es necesario que sea carnaval, cualquier día puede ser bueno para abrirles el cajón y simplemente… dejar que sean ellos mismos quienes empiecen a vestirse con los diferentes “cachivaches” o “trapos” que se vayan encontrando…
  3. Sólo una norma: dejarles disfrutar… y no intervenir en su juego más que si es necesario (para ayudarles a ponerse alguna prenda por ejemplo, etc….).

Sorprender al pequeño con variaciones de los juegos de siempre aumentará su nivel de entusiasmo y su nivel de atención y creará un ambiente óptimo para el aprendizaje.

Además compartir este tipo de momentos con ellos en los que la diversión y la risa están garantizados, reforzará los vínculos afectivos entre padres e hij@s.

Espero que os hayan gustado y que aprovechéis a ponerlo en práctica durante este fin de semana.

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16 recursos para motivar a los niños


La motivación según el diccionario es la preparación mental para ejecutar una acción con interés y diligencia.

Desde mi punto de vista constituye, sin ninguna duda, la clave del aprendizaje. Si nuestros hijos están motivados estarán predispuestos a aprender, a involucrarse en la tarea y a poner todo su empeño en lograr el objetivo.  De esta manera aprenderán las cosas de una manera mucho más fácil y natural.

Por ello, es fundamental trabajar la motivación desde casa para empujarles a desarrollar desde las tareas más cotidianas (recoger los juguetes, vestirse, lavarse, poner la mesa, ir al cole, hacer los deberes, etc…) hasta las más “extraordinarias” que les supongan un reto importante (aprender a montar en bici, a patinar, a nadar, a relacionarse con otros niños, etc.).

Talentina "No me riñas cuando lo hago mal, es cuando más te necesito"

Los padres tenemos mucho que ver en ello y hay muchas cosas que podemos aportarles. Os doy algunas «ideas prácticas» que aplico en mi día a día con ellos y que me funcionan:

1.-Contarles CUENTOS e historias es un recurso muy útil y pienso que uno de los más potentes para motivarles y provocarles ganas de hacer cosas… Si escogemos bien los cuentos que les contamos y los sabemos utilizar no os podéis hacer una idea de la influencia que tendrán en su comportamiento.

2.-Hacer de la IMAGINACIÓN nuestra aliada… si conseguimos distraer su atención con algo que les “enganche” les será mucho más fácil hacer lo que tienen que hacer. Puede ser por ejemplo inventarnos un personaje, y convertirnos así en un robot, en un mosquetero o en un detective que les requiera para algo – este recurso les sorprenderá y les hará cambiar el “chip”, porque jugando las cosas se hacen de otra manera. A la hora de utilizarlo es importante tener en cuenta la personalidad y los gustos del niño, si le gustan los caballeros, los piratas, los magos o los animales, etc… Cada niño es único y especial así que no hay una fórmula mágica que valga para tod@s.

3.- Contarles NUESTRAS VIVENCIAS PERSONALES… ¿Os habéis dado cuenta de que os escuchan de otra manera cuando les contáis cosas que os pasaban a vosotros de pequeños? Contar las cosas desde el corazón hará que les “llegue el mensaje” de otra manera y que no lo olviden tan fácilmente.

4.-Que nos vean siempre con ACTITUD POSITIVA, habladles de forma alegre, animada, cantando… que descubran que podemos disfrutar mucho haciendo las cosas cotidianas de la vida (lavarnos, peinarnos, vestirnos, etc..) y que depende de nosotros el hacerlas especiales. La ACTITUD, siempre, lo cambia todo!

5.-Crear NUEVOS HÉROES y nuevos modelos para nuestros hijos… hacer que tengan como referencia a personas que se esfuerzan y que luchan por conseguir sus objetivos…. Habladles de ellas siempre que tengáis ocasión, al ojear el periódico, al ver la tele, al encontraros en la calle con algún conocido, simplemente conversando… contadles lo que les costó llegar hasta ahí, el valor de su esfuerzo y de que en él está la recompensa, en la satisfacción del trabajo bien hecho y de la superación de uno mismo… que vean que ese tipo de personas son los verdaderos héroes de nuestra sociedad y que muchas veces son anónimos.

6.-Reconocer su esfuerzo, felicitarles cuando lo intentan y ponen todo de su parte para que salga bien y no sólo cuando el resultado es bueno… lo más importante es su ACTITUD para hacer las cosas… reforzar sus comportamientos positivos les animará a seguir intentándolo y, por tanto, a seguir mejorando… Recordad que su mayor motivación suele ser nuestro reconocimiento, nuestros aplausos, nuestros besos y abrazos…

7.-Explicarles EL POR QUÉ de las cosas, por qué tienen que hacerlas, cuando las entienden les es mucho más fácil razonar y decidirse a “colaborar”.

8.-INVOLUCRARLES en las decisiones… hacer que se sientan “cómplices” y partícipes de ellas, si ellos sienten que forman parte activa de la decisión de hacer algo, será muy fácil conseguir que la hagan…¿Habéis probado a pactar y decidir entre todos las normas que hay en casa?

9.-MENTALIZARLES de lo que tienen que hacer, es muy importante especialmente cuando se trata de algo que no les gusta… No es lo mismo que se vayan preparando y haciendo a la idea de que lo tienen que hacer a que les pille por sorpresa…

10.-Que haya COHERENCIA, que vean que nosotros también hacemos lo que les pedimos, que también cumplimos con nuestras obligaciones… No os olvidéis de que somos su mejor referencia.

11.-En el caso de tareas complejas es necesario MARCAR OBJETIVOS a corto plazo, plantearles RETOS: objetivos concretos y alcanzables para que sientan la satisfacción del logro… la motivación se retroalimenta a medida que vamos consiguiendo objetivos, y si es muy largo el proceso se podrán desanimar o hasta llegar a aburrir…

12.-Asegurarnos de que la actividad o la tarea que les proponemos es ADECUADA para él o ella. Si no están preparados para ejecutarla se sentirán frustrados al no conseguir resultados y se desmotivarán.

13.-Darles TIEMPO para que lleven a cabo la actividad propuesta… hagamos nuestro, el lema, “sin prisa pero sin pausa”…

14.- La MÚSICA, es cierto que “amansa a las fieras” jajaja… y han sido ya muchas las veces que me ha salvado de situaciones complicadas… la música conecta con nuestras emociones, nos transporta a otros lugares y nos hace “vibrar”… nos puede ser de mucha ayuda para cambiar su estado de ánimo (y el nuestro) en momentos de bloqueo.

15.-Muy importante, hacer que entiendan el ERROR como una OPORTUNIDAD para seguir mejorando y no como un fracaso. Explicarles que el proceso “normal” de aprendizaje de cualquier cosa es prueba-error, prueba-error, prueba-error… esa es la única manera de mejorar, aprender, crecer y lograr lo que nos proponemos. Si tenemos miedo a intentar las cosas jamás conseguiremos avanzar, así que es fundamental, y parte importante de nuestro papel como padres, hacerles entender esto y no castigar el error sino simplemente verlo como una etapa natural del aprendizaje.

16.-Hacer que se sientan importantes, únicos y especiales. DESTACAR a menudo sus cualidades, SUS VIRTUDES. Que sienta que confías en él o en ella para superar el reto propuesto y que ellos son los verdaderos “protagonistas” de la actividad.

¿Y a ti? ¿Qué otros recursos de motivación te han funcionado con tus hijos? Anímate a dejarme tus comentarios…

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Las inteligencias múltiples: todos podemos desarrollarlas


Cuando yo era niña era habitual que en los colegios realizaran el test del coeficiente intelectual, supongo que todos lo recordaréis. Se trataba de un test basado fundamentalmente en competencias lingüísticas y matemáticas y determinaba la “inteligencia” de cada niñ@.

Aún recuerdo a nuestro tutor ir llamando a niño por niño para comunicarle el resultado y también recuerdo los comentarios en el recreo acerca de la puntuación de cada uno. Era como si de aquel número que saliera dependieran las oportunidades que ibas a tener en la vida y  la suerte que ibas a correr.

¿Estabas más cerca de ser muy inteligente -lo que conllevaría éxito en la vida- o te acercabas más a los baremos de los tontos que serían unos pobres infelices?… TRISTE MENSAJE pienso ahora, y además, con mucho “poder” en una edad en la que la personalidad de los niños se está formando y su autoestima depende en gran parte de lo que digan de ellos.

De manera intuitiva siempre pensé que la inteligencia no podía ser tan fácil de determinar. Bastaba observar cuánta gente con resultados excepcionales en este test, resultaba no tener muchas habilidades para relacionarse con los demás, para desenvolverse, para superar dificultades o resolver conflictos… y al contrario, cuánta gente con resultados no precisamente sobresalientes destacaban en ámbitos que nada tenían que ver con las matemáticas o la lengua (podía ser en el dibujo, en la música, en los deportes, en las habilidades sociales, etc.) y que por tanto no se medían.

En 1983 Howard Gardner, galardonado décadas más tarde con el Premio Príncipe de Asturias, nos hablaba en su libro de la teoría de las inteligencias múltiples: después de muchos años de investigación señalaba que existen muchos tipos de inteligencias o capacidades. Según su teoría TODOS tenemos todas, aunque de manera innata tenemos más desarrolladas unas que otras.

¿Cuáles son las inteligencias que describe Gardner?

  1. Lingüística-verbal
  2. Lógico-matemática
  3. Espacial
  4. Musical
  5. Corporal-kinestésica
  6. Intrapersonal- se refiere al conocimiento de uno mismo y los procesos relacionados: autoconfianza, automotivación
  7. Interpersonal – implica la capacidad de establecer relaciones con otras personas
  8. Naturalista

Además, recientemente ha indicado que hay dos tipos más de inteligencias en fase de estudio: la pedagógica y la espiritual.

No sé si efectivamente éstas son todas las inteligencias o si con el tiempo se irán añadiendo más a la lista, pero de lo que personalmente no tengo ninguna duda es de que Gardner estaba en lo cierto cuando hablaba de que no hay un solo tipo de inteligencia y de que todos tenemos todas, eso sí, unas más desarrolladas que otras.

Este cambio de concepción me parece fundamental por dos razones:

–          La primera, porque desecha el concepto de “listo, tonto” que nunca me gustó y que además no creo que exista.

–         La segunda, porque nos dice que todos podemos desarrollarlas… no son algo estático y fijo, una especie de don divino que tienes o no tienes “a ti te ha tocado esto y es lo que hay” sino que pueden evolucionar y desarrollarse y así, con trabajo y esfuerzo, podemos superarnos en todas ellas.

Los que me seguís sabéis que éste es el enfoque que me gusta transmitir a mis hijos: el trabajo y el esfuerzo son lo que nos permite avanzar y evolucionar.

Partiendo de esta teoría Gardner considera que el propósito de la escuela “debería de ser desarrollar todas las inteligencias y ayudar a las personas a alcanzar metas que sean apropiadas para la inteligencia que tengan más desarrollada». Para ello recomienda atender a las diferencias individuales de los niños y tratar de individualizar el método de enseñanza y las evaluaciones.

Sin embargo, a pesar de que la teoría de Gardner es hoy ampliamente aceptada, el sistema educativo no ha sabido, al menos por ahora, trasladar este planteamiento a las aulas.

Se van dando pasos, claro que sí. En el cole de mi hija por ejemplo, en el primer trimestre de infantil nos dieron una charla sobre este tema para romper esquemas preconcebidos de los padres que venimos de la generación del “coeficiente intelectual”. No sé si sabrán o no llevarlo a la práctica pero al menos se van rompiendo muchas barreras.

Estoy convencida de que aunque falta mucho por hacer estamos asistiendo a un cambio de paradigma según el cual nuestr@ hij@ no podrá ser ya “etiquetado” como el listo o el tonto de la clase, sino que se tratará de destacar y de potenciar lo mejor que tenga.

Mientras el cambio en las escuelas se va gestando, los padres, desde casa, tenemos mucho que aportar. Nosotros sí que podemos brindarles esa educación personalizada que nos permita “descubrir” sus capacidades y potenciar aquello que despierta todo su interés.

¿Y para qué? pensaréis… Para mantenerles motivados, una de las claves, a mi entender, del aprendizaje.

Os dejo con un vídeo de una entrevista al propio Gardner en el que explica muy bien su teoría y lo que ha supuesto. Espero que lo disfrutéis:

¿ Y tú? ¿Qué opinas sobre este tema?
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10 recomendaciones para desarrollar la creatividad en los niños


Este es un tema que me parece clave. Si queremos que nuestros hijos en el futuro sean seres autónomos, capaces de pensar por ellos mismos y de usar y aplicar su imaginación a las distintas tareas que lleven a cabo en la vida, debemos preocuparnos de potenciar en ellos la creatividad que todos tenemos innata.

¿Y qué cosas podemos hacer como padres o educadores para desarrollarla? ¿Cómo podemos contribuir a que sean personas creativas? Ya lo dice #Talentina

Talentina y la creatividad

1.-   Parece obvio, pero en la práctica quizás no lo es tanto. Dejarles el espacio para que jueguen, para que canten, para que simulen situaciones, para que inventen canciones, para que sean ellos mismos sin límites de ningún tipo… A veces nos cansamos de decir: “no manches, no desordenes, no cojas eso, no te hagas daño, NO, NO, NO…”. Si queremos que nuestros hijos sean creativos la primera condición es darles la oportunidad de serlo… reservando un espacio para ello. Si es necesario acondicionar ese espacio primero vale la pena hacerlo para luego dejarles libertad…

2.-  Darles tiempo para que jueguen. A veces organizamos tanto su día y les llenamos de tantas actividades que apenas tienen tiempo para jugar libremente, para desarrollar sus propios juegos… Clases hasta las 17.00 de la tarde para después ir a natación, inglés, baile, etc…y a veces con tan sólo tres o cuatro años… Reservemos tiempo para que jueguen libremente porque ¡es esencial para su desarrollo!

3.-  No reírse ni burlarse nunca de sus ideas y escucharlas con atención… ya sean dibujos, canciones, historias, forma de bailar o de cantar… aunque nos puedan resultar absurdas o graciosas es importante que el niñ@ perciba que lo que él ha hecho tiene un VALOR y que nosotros así lo percibimos… a veces no nos damos cuenta y con nuestros comentarios o con nuestras actitudes podemos limitar esa creatividad y hacer que el niñ@ se cohíba en futuras ocasiones. Nada como hacer que se sientan en un ambiente cómodo y confortable, en el que se sientan reconocidos y valorados, para conseguir  que se dejen llevar…

4.-  Educarles para que ellos tampoco se rían de las cosas que hacen los demás…sólo así contribuiremos a eliminar prejuicios en las escuelas. Enseñarles que cuando otro niñ@ hace algo nuevo nunca debemos reírnos de ello porque sólo por el hecho de “atreverse” a hacerlo ya merece nuestra felicitación…

5.-   No dirigir sus juegos: dejar que sean ellos los que los dirijan, los que decidan qué hacer y cómo hacerlo. No interrumpirles cuando están jugando o cuando nos están contando alguna historia, bailando o cantando una canción. Sólo intervenir cuando nos piden ayuda y en ese caso guiarles para que ellos vayan tomando las riendas…

6.- Facilitarles también ideas y materiales para que lleven a cabo actividades diversas. No se trata de comprar cantidad de cosas, hay muchas actividades que podemos hacer con cosas que tenemos por casa: reutilizar envases, cajas de cartón, rollos de papel higiénico, etc… nos permitirá hacer un sin fin de manualidades sin tener que comprar muchas cosas… También está bien tener por casa acuarelas, pinturas, plastilinas, cuentos, algún instrumento musical, música, canciones, cosas para disfrazarse, etc.…

7.-   Ayudarles a desarrollar el pensamiento crítico: a cuestionarse las cosas, hasta las más obvias… dejarles preguntar y buscar juntos respuestas a sus preguntas para que sean ellos mismos los que encuentren las soluciones.

8.- Plantearles retos y metas alcanzables pero también lo suficientemente difíciles para que sientan el placer y la recompensa del trabajo y el esfuerzo hecho. Cuando un niño está motivado y se lo está pasando bien es cuando más se esforzará y cuando conseguirá superarse a sí mismo. Intentar proporcionarle este tipo de situaciones ayudará a su desarrollo.

9.- Proporciónale nuevas experiencias: mediante excursiones y el contacto con la naturaleza. Se pueden hacer cantidad de cosas. Aquí podéis encontrar más ideas.

10.-Limitar el tiempo de pc y televisión que promueven una actitud pasiva y que, en exceso, no ayudan a estimular la imaginación y la exploración.

¿Qué otras cosas se os ocurren para potenciar su creatividad?

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Primer día de guardería: afrontar la separación

Afroontar la separación primer día de cole

Ayer fue el primer día de guardería de mi hijo pequeño… El primer día nunca es fácil ni para el niño ni para los padres…

¿Y por qué cuesta tanto la separación?

En el caso del niño es fácil de imaginar… desde que llegó al mundo ha sentido el calor de los suyos y ha sabido de sus cuidados, de sus mimos y de su AMOR incondicional… y así,  poco a poco, con afecto, con cariño, atendiendo a sus llamadas y a sus llantos… ha empezado a confiar y a pensar que el mundo es un lugar SEGURO… ¿cómo no llorar cuando le apartan de los suyos y de la “seguridad” que asocia a estar con ellos?

En el caso de los padres y especialmente de la figura principal de apego del niño creo que es también fácil ponerse en su lugar… ¿Os acordáis de la rosa del Principito?

Lo cierto es que cuando llega el día de la separación y tienes que dejarle en manos de alguien que para él es un extraño y para ti también… no resulta nada fácil…

En mi caso tuve una primera experiencia con mi hija “mayor” que tiene ahora 3 añitos. Lo cierto es que me quedó muy mal recuerdo de aquellos primeros días de guardería… ¿la razón?…quizás contribuyó mi inexperiencia y el dejarme guiar por consejos que seguramente se decían con la mejor intención pero que no respondían a lo que yo sentía interiormente que debía hacer.

La política de la guardería a la que iba mi hija era que no podían pasar los padres dentro…ni siquiera el primer día… te cogían a la niña siempre en la puerta…y oía muchos comentarios del tipo… es mucho mejor así, si no le va a costar mucho más separarse de ti… los niños saben cómo chantajear emocionalmente a los padres, etc, etc.

Sin embargo, en mi interior, yo no hacía más que preguntarme… ¿por qué hacer las cosas tan bruscamente? ¿por qué no intentar hacerlo más paulatinamente para que ese proceso de separación no sea tan duro ni para la niña ni para mí?

Lo cierto es que aún recuerdo ese momento de la separación en que me la cogían mientras mi niña intentaba con todas sus fuerzas seguir agarrada a mí…BRUTAL!!…y de ese nudo en el estómago con el que me iba… y de las preguntas que me golpeaban la cabeza… ¿Lo estaré haciendo bien?…

No quiero dramatizar, porque es cierto que mi hija enseguida se adaptó a la guarde y en unas 3 semanas empezó a dar muestras de querer ir y a salir de casa con una sonrisa y no con un puchero… Pero tuve claro que con mi hijo quería hacer las cosas de manera diferente…

¿Y cómo? Pues para hacer que todo este proceso de adaptación sea más llevadero… os doy algunas sencillas pautas que a mí me han ayudado y que van en consonancia con mi manera de educar … Tengo que decir que mi peque tiene ahora 2 años así es que ya me entiende perfectamente y empieza a hablar muchas cosas… este factor no es ninguna nimiedad… porque ayuda al niño a expresar sus emociones y a entender también lo que le dicen…

Ahí van algunas de estas pautas, por si también os sirven de ayuda:

  1. Trabajar este tema con el niño antes de empezar a la guardería o al colegio… ir mentalizándole, diciéndole que va a empezar al cole, que va a conocer a otros niños y a hacer nuevos amiguitos… que se lo va a pasar fenomenal y va a aprender muchas cosas nuevas…
  2. Acercaros algunos días al centro con vuestro hij@ antes de empezar para que vaya sintiéndolo como un sitio cercano, familiar, “amigo”…
  3. Transmitirle ILUSIÓN por la nueva etapa que va a empezar! De todas las maneras que se os ocurran… a veces si tiene hermanos o primos puede ser una manera de que se sientan mayores el saber que empiezan al “cole”, etc.
  4. SIEMPRE, siempre, siempre habladle EN POSITIVO… de todo lo bueno que se va a encontrar allí… Es muy importante que nos vea seguros de lo que decimos y hacemos, NO DUDAR… o al menos que no nos vea hacerlo… La SEGURIDAD que le transmitamos es muy importante para que él pueda afrontar esta nueva etapa… pues será la seguridad que él mismo tenga…
  5. Preparad todas las cosas del cole con él… la mochila, colgársela a la espalda para que se sienta mayor… meted todas las cosas necesarias en ella…y que él os ayude a hacerlo… preparar todo el proceso y hacerles partícipes de él es parte fundamental del inicio del cole porque hará que se ilusionen y les entren ganas de empezar…
  6. Aunque es cierto que no siempre se puede, mi consejo es empezar al cole de manera progresiva… darles tiempo para que se familiaricen con el espacio, con la profe, con sus compañeros… si el primer día les dejamos muchas horas se les hará duro o pueden llegar a pensar que no vamos a volver (si es muy pequeño), etc… Lo ideal creo que es dejarles al principio 1 hora e ir  poquito a poco aumentando el tiempo…
  7. Acompañarlos los primeros días hasta su clase, que nos vea interactuar con la profe y con los otros niños… que vea que se trata de un sitio “amigo”… y que le dejamos en buenas manos…
  8. Cuando les dejéis despediros siempre de él o ella, aunque llore, decidles que volveréis pronto, darles un beso y que os vean seguros de que les dejáis en buenas manos… si desaparecéis sin más, aprovechando que está entretenido, aún será más difícil para él o ella entender lo que ocurre… y el “susto” y la “decepción” puede ser aún mayor cuando no os vea…
  9. Y para terminar, lo más importante: haced las cosas conforme sentís que deben hacerse…sin dejaros llevar por los consejos de otros… escucharos a vosotros mismos y haced lo que os dicte el corazón y lo que sintáis que es mejor para ellos… porque así y sólo así evitaréis muchas dudas y temores… así lo estoy haciendo yo ahora y os puedo asegurar que la experiencia no tiene nada que ver con la que sentí con mi hija…

Por mi experiencia creo que el proceso de adaptación puede durar tres semanitas o un mes como mucho… aunque es verdad que cada niño es diferente… pero ya veréis como enseguida los niños se familiarizan con el entorno, con la profe, con los otros niños y van felices y contentos!!

¿Y cuál ha sido o está siendo vuestra experiencia? ¿Cómo estáis afrontando ahora sus primeros días? ¿Os animáis también a compartirlo?

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